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Centro histórico de la villa de Diamantina

Inscrito en la Lista de Patrimonios de la Humanidad en el año 1999. Situado en el Estado de Minas Gerais. El descubrimiento a principios del siglo XVIII, de abundantes yacimientos diamantíferos en la inhóspita región del nacimiento del Río Jequitinhonha, provoca el nacimiento los arraiais de garimpo (pueblos de minería de oro). En consecuencia la Corona Portuguesa implanta, en 1731, un régimen especial de administración, con el propósito de controlar a la población que llegaba atraída por los diamantes.

El descubrimiento trajo prosperidad a la región e hizo con que se consolidara una historia y una cultura diferenciadas del restante de las colonias portuguesas del mundo.

En 1771, el Marqués de Pombal refuerza el control instituyendo el Regimiento dos Terrenos Diamantinos, manteniendo el Arraial do Tijuco (futura Diamantina) subordinado a la Comarca de Serro, situación que sólo se modifica en 1832, con la elevación a la categoría de Villa. Seis años después, cuando asciende a la condición de ciudad, pasa a llamarse Diamantina.

Diamantina

La producción de diamantes pasó por diversos periodos de prosperidad y decadencia al largo de los siglos XIX y XX. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, Diamantina viviría un intenso brote industrial, principalmente del sector textil. Se transforma también en importante e influyente lugar comercial, llegando la ser denominada "Grande Emporio del Norte".

En la arquitectura predomina la simplicidad, tanto en las casas, como en los edificios administrativos o religiosos. Son construcciones donde prevalece el uso de la estructura de madera y la técnica del barro reforzado con madera. Una característica local es la utilización de dos o más colores vivos en las aberturas contrastando con las blancas paredes, una particularidad que se repite en las iglesias, en los caserones y en las casitas de puerta y ventana. Estas filas de casas, sin regazo frontal, definen las manzanas, las vías y los espacios públicos, en su mayoría con dimensiones relativamente pequeñas.

La fisonomía de la ciudad es marcada por las calles, con su pavimentación de piedra irregular y sus tradicionales canalones en el centro de las calles, con losas más grandes.

Diamantina es diferente a otras ciudades históricas brasileñas, claramente “rococó” pero al mismo tiempo delicado y refinado, en medio de un paisaje extraordinario con un estilo de arquitectura original, con influencias árabes en alguna de sus edificaciones, vestigios luso árabes que raramente se encuentran en Brasil. Se utilizan en elementos como las hojas de las ventanas con celosías y balcones mozárabes con rejilla de madera.

Tierra natal del presidente Juscelino Kubitschek.

Visitas y actividades recomendadas:

Iglesia Nuestra Señora do Carmo: con el forro, con una perspectiva ilusionista, obra de José Soares de Araújo, reconocido artista de Diamantina del período colonial.

Iglesia N.S. do Rosário dos Pretos: con un amplio atrio, único en la ciudad.

Otras iglesias: Iglesia San Francisco de Assis,  Capilla Imperial do Amparo,  Nuestra Señora das Merces, Iglesia Sr. Do Bonfim dos Militares, etc.

Casa de Gloria: con su rarísimo pasadizo elevado, en madera, conectándolo al caserón del otro lado de la calle.

Biblioteca Antonio Torres: se encuentra el último ejemplar de balcón mozárabe.

Mercado Municipal: edificado en madera, con sus arcos rebajados en vivos colores, con su plaza, que era donde se reunían las caravanas que llegaban de lejos, haciendo recordar las caravanzerais de las caravanas orientales. Actualmente es centro cultural.

Caserón de Chica da Silva: resalta por su ubicación y volumen, pero especialmente por la celosía que cubre su gran balcón lateral.

Museo del Diamante: con la historia y muchos datos sobre el diamante en la región.

En los años 50 Juscelino Kubitschek, introdujo el modernismo a través de tres importantes edificios, como: el Hotel Tijuco, el Club de Tenis y la Escuela Julia Kubitschek, obras de Oscar Niemeyer, el arquitecto de los edificios más importantes de Brasilia.

También es de destacar su arquitectura civil.

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