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Ecosistemas Brasileños

  • La Selva Amazonica

    La mayor selva tropical del mundo

    La selva ocupa un área de 5 millones de km2, de los cuales el 80% están en territorio brasileño, engloba el 5 % de la superficie terrestre del mundo y el 40 % de América del Sur. Es la mayor y más preservada selva tropical del mundo. Su cuenca fluvial se compone de más de mil ríos, con el 20% del agua dulce superficial del mundo, lo que la convierte en la mayor red hidrográfica del planeta. Se cree que la selva posee el 30% de la biodiversidad del mundo (especialmente de plantas y de insectos), lo que la convierte en la mayor reserva de biodiversidad del mundo,  y solamente cerca de un 50% de sus especies han sido identificados por la ciencia

    Procesos geológicos y geomorfológicos de hace millones de años son lo que han originado la topografía actual. En tiempos pasados la cuenca Amazónica estaba cubierta por un gran lago con el nombre de “Belterra”. El choque de la placa sudamericana con otra en el Océano Pacifico hace 80 millones de años provocó que los Andes se elevaran y los modernos ríos comenzaron a cavar sus lechos, así surgieron tres tipos característicos del bioma de la Amazonía: mesetas de altura (planaltos), planicies y depresiones.

    El ecosistema de la Amazonía llamado Tierra Firme ocupa la mayoría de los 5 millones de km2 da Amazonía. Esta es una floresta que nunca se inunda y se extiende sobre una gran planicie de hasta 130 - 200 m de altitud, hasta las faldas de las montañas. Este ecosistema de la Amazonía tiene innumerables adaptaciones a la pobreza en nutrientes, ya que los árboles que la componen son capaces de abastecerse con nitratos a través de bacterias fijadoras de nitrógeno, que están ligadas a sus raíces. Esta floresta amazónica especialmente rica en aráceas epifitas, es, comparándola con el Bosque Atlántico, relativamente pobre en broméelas y orquídeas. En el subbosque de la floresta, destacan especialmente las palmeras y las lianas.

    El ecosistema de la Amazonía llamado Várzeason áreas periódicamente inundadas por las aguas blancas o turbias de ríos, como el Solimões , el Amazonas o el Madeira. Estos ríos recorren tierras ricas en minerales y suspensiones orgánicas. La fertilidad de estas aguas blancas y de los suelos aluvionales traídos por las mismas hace que la flora y fauna de esta parte de la Amazonía es una de las más ricas y productivas. Los ríos son ricos en peces y se encuentran varias especies de mamíferos acuáticos, como los delfines de río, el peixe-boi, la ariranha y las nutrias. En la avifauna predominan las aves acuáticas, tales como las garzas, biguás, jaçanãs, mucurungos y patos. La alta productividad de la Floresta Amazónica de várzea hizo posible una población indígena, bastante densa en tiempos del descubrimiento.

    El ecosistema de la Amazonía llamado Igapó son áreas permanentemente inundadas por las aguas claras de ríos que bajan del Altiplano Central en la dirección norte como el Tapajós, el Tocantins, Xingu o Araguaia y por las aguas de ríos negros que bajan del Altiplano de Guianas en la dirección sur, como el río Negro. Tanto los ríos de aguas claras como los ríos de aguas negras son pobres en minerales y nutrientes. Consecuentemente, la flora y fauna de esta parte da Amazonía, diferente de la várzea, también es una de las más pobres. Algunos árboles poseen gran resistencia a las inundaciones prolongadas y sobreviven a varios años de inmersión permanente. El ecosistema de la Amazonía llamado Igarapé se caracteriza por pequeños ríos que cruzan las florestas de Várzea. Allí se desenvuelven árboles enormes, como a maparajuba, que llega a tener 40 m de altura.

    El ecosistema de la Amazonía llamado Cerrado tiene una floresta baja con árboles pequeños y retorcidos. Esta floresta se encuentra en el nordeste y el Altiplano Central da Amazonía, con un área de aproximadamente 200 millones de has.

    El ecosistema de la Amazonía llamado Caatingase presenta como una formación de un estrato arbustivo y espinoso con hojas duras, situada sobre las arenas blancas del río Negro.

    Las cifras de la biodiversidad de la flora y de la fauna amazónicas impresionan. Los científicos suponen que la biodiversidad de plantas altas es de más de 30.000 especies. Muchas de estas especies tienen valor económico como madera, alimento o medicina.

    En las aguas del Amazonas viven más de 2000 especies de peces, incluso el primitivo arapaima gigante, el pez pavón, peces y anguilas eléctricas, pirañas y muchos bellos peces, los favoritos en los acuarios tropicales. Las más de 200 especies de reptiles incluyen el gran caimán negro y la famosa serpiente anaconda. Son más de 300 especies de anfibios, entre ellos bonitas ranas.

    También se han identificado en la selva más de 300 especies de mamíferos. Algunos son acuáticos, como los delfines de río y los manatíes, otros viven cerca del agua como las nutrias, los tapires, los carpinchos y las pacas, y otros más viven en los árboles, como los monos, los perezosos y las ratas arborícolas.

    A los observadores de pájaros les encantarán las más de 1000 especies que pueden ser vistas y oídas en la Amazonía, entre las cuales el primitivo hoatzin, el gallito de la roca, el pájaro capuchino con su mugido y el uirapuru con su bonito trino. Y hay, por supuesto, muchísimos insectos.

    Las principales puertas de entrada a la cuenca Amazónica brasileña son Manaus, Santarém y Belém (en la desembocadura del Amazonas), pero los que desean ver una Amazonía distinta también deben considerar Porto Velho (Rondônia), Cuiabá (Mato Grosso) y Palmas (Tocantins).

    En los alrededores de las grandes ciudades la selva primaria no existe más; hay que penetrar más para ver la verdadera jungla. Para esto, se puede hospedarse en los hoteles de la selva, hacer cruceros en barco, expediciones en piragua, un viaje en pequeños aviones a las ciudades de la frontera, desde donde se puede comenzar una exploración. Las visitas a las reservas indígenas requieren permisos especiales. Hay también proyectos comunitarios de ecoturismo para los que quieran sentir la verdadera Amazonía.

  • La Mata Atlantica

    La Selva Tropical más importante y la más amenazada

    La Mata Atlántica es la más importante de los seis biomas brasileños, debido a la riqueza excepcional en biodiversidad de sus ecosistemas, su belleza natural y al valor universal para la humanidad, aunque en gran medida ha sido deforestada y en la actualidad es una de las selvas más amenazadas del mundo. Se extendía lo largo de toda la costa brasileña ocupando una región de cerca de 1.1 millones de km2. Por cubrir un área tan grande, se compone de varios ecosistemas secundarios: mesetas (Bahía), altiplanos, tierras bajas, cerros, selva tropical y subtropical (interior de São Paulo, Paraná), selva densa. Se puede también ver ciénagas, mangles, restingas y playas, donde la selva encuentra el mar.

    A pesar de ser menos conocida internacionalmente que la Amazonía, y formando con ella las dos mayores y más importantes florestas tropicales del continente sudamericano, el Bosque Atlántico es la floresta-madre de la nación brasileña. En la época de la llegada de los portugueses, en 1500, esta floresta se extendía continua por más de 1.300.000 km2, área dos veces mayor que Francia, lo que corresponde a aproximadamente 15% del territorio actual brasileño. De la cobertura original de 1.300.000 km2 quedan hoy en día solamente 8 % en la costa de los estados de San Pablo, Rio de Janeiro y Paraná (Reservas del Sudeste) y una pequeña parte en el sur de Bahia (Costa del Descubrimiento).

    Todavía hoy, lo que queda de la selva atestigua su gloria pasada y rivaliza con la Amazonía en lo que respecta a la biodiversidad y a su belleza. Como la mayor parte de la selva actual está situada en cuestas y montañas, más luz penetra en sus diversos estratos y muchos árboles están llenos de epifitos. La variedad enorme de orquídeas y de bromelias es típica de una selva atlántica bien preservada. Sólo son especies endémicas la mitad de los árboles y dos tercios de bromelias y palmeras. Con más de 450 especies/ha en algunos lugares, la biodiversidad es mayor que en la Amazonía. Su estructura y composición varia conforme los suelos y las condiciones climáticas encontradas en un determinante gradiente topográfico.

    Debido a variaciones ambientales extremas en este bioma, su biodiversidad es extremamente alta. El Bosque Atlántico abriga cerca de 250 especies de mamíferos, 340 anfibios, 1023 pájaros y aproximadamente 20.000 árboles. La mitad de las especies de árboles y 80% de los primates son endémicos.

    Hay más de 800 especies de pájaros registradas en la Mata Atlántica, desde la majestuosa y muy rara águila arpia hasta el minúsculo ermitaño chico rufo (un colibrí de 8 cm.). Coloridos grupos de tángaras vuelan de árbol en árbol en busca de frutas comestibles; trepatroncos y hormigueros buscan insectos en troncos y ramas y el triste silbado del anambé negro y dorado resuena por la selva densa.

    La lista de mamíferos de la Mata Atlántico tiene más de 150 especies, pero muchos son nocturnos y esquivos. Más de un tercio de los mamíferos en peligro en Brasil son endémicos de este ecosistema único. Se destacan los seriamente amenazados titíes león dorado y el mono más grande de Suramérica, el “muriqui” o mono carbonero. La Mata Atlántica es también rica en reptiles, anfibios y mariposas.

    Gran parte de la selva que cubría la región al norte de Salvador no existe más. Los estados de Río, San Paulo y Paraná tienen la mayor porción que queda de la selva, gracias, en parte, a la inaccesibilidad de algunas de estas áreas. En el sur de Bahía, el hecho de que las plantaciones de cacao necesitaran sombra ha ayudado muchísimo la supervivencia de la selva, pues solamente la maleza fue despejada para establecer las plantaciones.

  • El Cerrado

    Las sabanas brasileñas

    El corazón de Brasil, el Cerrado, cubre un área igual al de la Europa Occidental (2 millones de km2) y se supone que es uno de los ecosistemas más antiguos del continente Suramericano. Por mucho tiempo fue visto como un "espacio vacío", pero no solo es un área de enorme importancia ecológica, sino que tiene muchos lugares de belleza espectacular.

    Se localiza en el grande plató del planalto central brasileño. Por hacer frontera con los biomas Bosque Atlántico, Caatinga, Amazonía y Pantanal, la fauna y flora del Cerrado son extremamente ricas. El clima del Cerrado es muy caliente y semi-húmedo.

    El Cerrado es el segundo mayor bioma brasileño con un área total de aproximadamente 2 millones de km2 (20% del territorio brasileño), de los cuales 300.000 km2 fueron reconocidos en 1993 como Reserva de Biosfera.

    El Cerrado es una formación de vegetación muy antigua y algunos científicos incluso afirman que pudo haber existido en una forma prototípica antes de la separación entre Suramérica y África. Lo que sí es cierto es que hubo una interacción dinámica entre el Cerrado y la selva tropical durante la edad del hielo.

    El Cerrado se caracteriza por grandes extensiones cubiertas de vegetación fantasmagórica, un suelo aparentemente árido y poca vida animal visible. Sus árboles y arbustos tienen la apariencia que acostumbramos atribuir a una vegetación que vive en ambientes donde el agua es escaso. Mas el agua no es el factor limitante del Cerrado (diferente de la Caatinga). Hasta en la estación seca, el suelo contiene una cantidad apreciable de humedad, a partir de 2 m de profundidad. El problema del Cerrado es la falta de nutrientes en el suelo, la excesiva acidez y la gran cantidad de aluminio, sustancia tóxica para la mayoría de los vegetales. Todos estos factores dan las plantas el aspecto xeromórfico: corteza gruesa, gallos retorcidos y pequeño porte.

    El Cerrado es un verdadero mosaico de formaciones vegetales, que van desde el "cerradão" (con árboles altas, densidad mayor y composición distinta), pasando por el cerrado mas común del Brasil central (con árboles bajas y esparzas), hasta el "campo cerrado", "campo sucio" y "campo limpio" (con progresiva reducción de la densidad arbórea). A lo largo de los ríos hay fisiognomías forestales, conocidas como "florestas de galería" o "matas ciliares".

    Otro factor importante en la caracterización del Cerrado es el fuego, que llega a aparecer en forma de incendios espontáneos en épocas de sequía. La vegetación del Cerrado ya está adaptada a las quemadas, como demuestra los rebrotes posteriores, principalmente de las gramíneas. Como cualquier sabana, el ecosistema del Cerrado se ha adaptado a los fuegos, los árboles tienen cortezas resistentes al fuego y muchas plantas tienen raíces profundas que las permiten resurgir de las cenizas.

    Los manantiales de muchos de los principales ríos de Brasil, con la notable excepción del Amazonas, que nace en los Andes, se pueden encontrar en las mesetas del Cerrado.

    El Cerrado brasileño es reconocido como la sabana más rica del mundo en biodiversidad con la presencia de diversos ecosistemas, riquísima flora con más de 10.000 especies de plantas, con 4.400 endémicas (exclusivas) de este área. La fauna del Cerrado presenta 837 especies de aves; 67 géneros de mamíferos, 150 especies de anfibios, de las cuales 45 endémicas; 120 especies de reptiles, de las cuales 45 endémicas. Hay 90 especies de hormigas, 1000 especies de mariposas y 500 especies de abejas.

    La lista de pájaros del Cerrado es extenso, muy variado e incluye más de 800 especies. Los típicos pájaros grandes típicos del Cerrado son el ñandú grande y la chuña de patas rojas. Muchos ellos aparecen en otros ecosistemas, pero éste no es el caso de pájaros raros como la serreta brasileña y el churrín de brasília. Para la mayoría de los grandes mamíferos suramericanos, el Cerrado es un hábitat muy importante. Esto incluye el elegante lobo de crin, el impresionante armadillo gigante, el oso hormiguero gigante, el tapir, varias especies de ciervos y felinos como jaguares y pumas. Los monos como titíes y el aullador negro también pueden ser encontrados en las áreas de vegetación más densa.

    Muy visibles en el Cerrado son los montículos de termitas y de hormigas cortadoras de hojas. Las termitas y las hormigas no son solamente alimento para muchos animales, sino también responsables de la reingeniería del paisaje, proporcionando nuevas oportunidades para las plantas.

    Hay muchos destinos estupendos en el Cerrado brasileño. Hay, por supuesto, una fauna variada. Pero también impresionan los paisajes ondulados, los antiguos acantilados y las altas cascadas altas. La variedad de la vegetación también le sorprenderá: las bonitas veredas (áreas inundadas herbosas con elegantes palmas de cola de pescado), jardines de muchas flores salvajes coloridas y huertas de pequeños árboles que producen frutas exóticas.

  • Caatinga

    El bosque blanco

    Caatinga en la lengua indígena tupi-guarani significa Bosque Blanco, está localizado en la región nordeste brasileña entre el Bosque Atlántico y el Cerrado. La Caatinga es una sabana  con fisonomía de desierto, que se caracteriza por un clima semiárido con pocas e irregulares precipitaciones, suelos bastante fértiles y una vegetación aparentemente seca.

    En la larga estación seca, la mayoría de los arbustos espinosos, matorrales y árboles contorcidos de la Caatinga pierden sus hojas y se ve un conjunto de troncos y ramitas grises y blancas. Pero basta con llover y los arroyos comienzan a fluir, los estanques se llenan y la Caatinga toda se convierte repentinamente en un delicado tapiz verde.

    El bioma Caatinga abarca cerca de 850.000 km2 (10% del territorio brasileño), de los cuales 200.000 km2, en 2001, fueron reconocidos como Reserva de Biosfera.

    La Caatinga presenta tres extractos: arbóreo (8 a 12 m), arbustivo (2 a 5 m) y herbáceo (por debajo de 2 m). La vegetación se adaptó al clima seco para protegerse. Las hojas, por ejemplo, son finas o inexistentes. Algunas plantas almacenan agua, como los cactus, otras se caracterizan por tener raíces prácticamente en la superficie del suelo para absorber lo máximo de la lluvia. La mayoría de los animales de la Caatinga tienen hábitos nocturnos.

    A pesar de que el ecosistema o bioma Caatinga es poco conocido, los estudios existentes identifican hasta ahora una gama de especies bastante amplia. La biodiversidad de la Caatinga se compone de mínimo 1200 especies de plantas vasculares, 185 especies de peces, 44 lizards, 9 amphisbaenians, 47 serpientes, 4 tartarugas, 3 crocodilos, 49 anfibios, 350 pájaros y 80 mamíferos. El porcentaje de endemismo es muy alta entre las plantas vasculares (apr. 30%), y menor en el caso de los vertebrados (hasta 10%).

    A pesar de su aspecto prohibitivo, la Caatinga es un lugar fascinante para visitarse en virtud de su flora y fauna, de sus paisajes y formaciones geológicas llamativas, sus yacimientos arqueológicos importantes y su importancia en la historia y en la cultura brasileña.

    La región ocupa cerca del 11% del territorio brasileño, pero una parte considerable ha sido alterada por la ocupación humana: a pesar del clima seco, la Caatinga tiene suelos relativamente fértiles. Cerca de un tercio de 1200 especies de plantas vasculares de la Caatinga son endémicas, muchas de ellas son medicinales.

    La flora de la Caatinga incluye muchas especies del cactus. Algunos de ellos crecen tanto que alcanzan una altura mayor que la demás vegetación. El mandacaru, un cactus que florece por la noche, alcanza el tamaño de un árbol pequeño (hasta 8 metros). Otro cactus grande, el Xique-xique, tiene largas y agudas espinas blancas que le dan un brillo plateado. Tiende a crecer menos que el mandacuru, pero puede llegar a 4 m. El tercer gran cactus común en la región, es el facheiro, que es muy combustible y utilizado como antorcha.

    La Caatinga es también la tierra de la famosa nuez de Brasil y de la buganvilla. La seca Caatinga es un hábitat ideal para los reptiles (cerca de 100 especies), se pueden observar muchos tipos de lagartos arrastrándose por las rocas. Aunque mamíferos más grandes, tales como pumas también circulan por la región, es más fácil ver mamíferos más pequeños como el gracioso conejillo de indias mocó, que vive en grupos cerca de lugares rocosos y es endémico en el Nordeste brasileño.

    Los pájaros son relativamente fáciles de verse en esta tierra agreste. La lista de pájaros de la Caatinga tiene 350 especies e incluye aves de rapiña como el águila mora, el cóndor real y el halcón guaicuru, cuyo canto supuestamente anuncia la estación seca, el guacamayo indio, en peligro de extinción, el campanero herrero, con una canto que suena a un martillo golpeando un yunque, el típico urraca de cuello blanco, el cardenal de capucha roja, la chuña de patas rojas y el trepatronco bigotudo.

    En Brasil usted también puede encontrar por todas partes huellas del pasado lejano. Hay muchos yacimientos con grabados (Ingá) o pinturas rupestres (Sierra de Capivara, Sete Cidades, Lajedo de Soledade) y fósiles de dinosaurios u otros enormes animales prehistóricos (Souza, São Rafael, Chapada de Araripe).

    Muchos de los sitios interesantes de la Caatinga pueden ser fácilmente visitados en viajes cortos desde la costa del Nordeste.

  • Pantanal

    El mayor delta interno del mundo

    Con sus 250.000 km2 es considerado la mayor superficie inundable del mundo, dividido entre Brasil (60%), Paraguay y Bolivia. La parte brasileña se localiza en la Bacía del Alto Río Paraguay, en la Región Centro - Oeste. Debido a su proximidad al ecosistema Amazonía, la biodiversidad del Pantanal es espectacular. Los orígenes de estas tierras húmedas se remontan probablemente a la época en la que había un gran mar interior en el continente suramericano, que se le conocía como: “Mar del Xaraes”.

    En el Pantanal la vida sigue un ciclo anual de subidas y bajadas de las aguas, dictado por las lluvias y por el curso del río de Paraguay y de sus muchos afluentes. En la estación de lluvias – más dura de octubre a marzo - los ríos suben e inundan lentamente los llanos con un promedio de uno a tres metros de agua. Al final de la estación de lluvias solamente pequeñas islas y los cerros siguen secos.

    El suelo del llano aluvial del Pantanal es muy espeso, se han registrado 83 m de sedimento, y permeable. Así pues, tan pronto como paran las lluvias y los ríos disminuyen su caudal, la tierra comienza a secarse rápidamente, el paisaje cambia y vemos pequeños lagos y charcos en el medio de los pastos y bosques.

    El Pantanal es un complejo de ecosistemas, donde convergen plantas y animales de los varios biomas de su alrededor. En su frontera sudoeste, Bolivia y Paraguay, está el Chaco, una selva seca, caracterizada por los árboles del quebrachoy quebracho blanco, ambos de la familia de la nuez de Brasil, los cactus y las bromelias. Su noroeste es influenciado por las especies amazónicas como la victoria regia, mientras que su Nordeste está pegado a la sabana brasileña (Cerrado), otro bosque seco.

    La diversidad de la vegetación, el suelo rico y la abundancia de agua atraen y mantienen la variedad y la gran abundancia de animales. La mayor parte de la fauna también se puede encontrar en otras partes de Brasil, pero solo en el Pantanal en tan grandes cantidades.

    La naturaleza repite, anualmente, el espectáculo de los rellenos, proporcionando al Pantanal la renovación de la fauna y flora local. Este enorme volumen de agua, que prácticamente cubre toda la región del Pantanal, forma un verdadero mar de agua dulce donde millares de peces proliferan. Peces pequeños sirven de alimento a los especies mayores o a las aves y animales. Cuando el período del vaciamiento comienza, una gran cantidad de peces quedan en lagunas o bahías, no consiguiendo retornar a los ríos. Durante meses, aves y animales carnívoros (yacarés, ariranhas y otros), tienen un rico alimento a su disposición.

    El yacaré del Pantanal, es prácticamente inofensivo al ser humano, alcanza 2,5 metros de largo y se alimenta de peces. Otro yacaré, el denominado: açu, es mayor alcanza 6 m de largo, puede cambiar de color para camuflarse y solamente ataca cuando se siente amenazado. Donde hay muchos yacarés se encuentran pocas pirañas. Otro importante predador acuático y semi-terrestre es la sucuri amarela (especie de anaconda) que mide hasta 4,5 m comparado con la sucuri amazónica, que mide hasta 10 m, raramente ataca personas. El mayor pez del Pantanal es el jaú, un bagre gigante que pesa hasta 120 Kg, y llega a 1,5 m de largo. Aves típicas del Pantanal son el tuiuiú (ave símbolo del Pantanal), el colhereiro y el arara azul. Aunque el rey del Pantanal es el jaguar (Panthera onca). Una especie amenazada, aunque todavía relativamente abundante en los humedales, se está recuperando lentamente en virtud de la disminución de la caza, con lo cual más visitantes tienen la suerte de ver este felino impresionante. Otros mamíferos grandes son el oso hormiguero gigante, el tapir y dos especies de ciervos. Los mamíferos de tamaño mediano incluyen el carpincho (el roedor más grande del mundo), el perro de monte, cerdos salvajes, armadillos, nutrias y varios felinos más pequeños. De los monos, el más grande es el aullador negro, cuyo grito puede ser oído de muy lejos.

    Las aguas y los peces atraen diversas especies de pájaros en cantidades, como grandes cigüeñas y garzas, elegantes ibis, patos, chajás, bonitos y ruidosos guacamayos, papagayos, periquitos y tucanes. Hay también impresionantes aves de rapiña y encantadores pajaritos. Por todas partes, la abundancia de pájaros es impresionante, con muchos nidos en enormes colonias, lo que supone un ir y venir constante a lo largo del día. Cuando las aguas están bajas y los peces se quedan en lagos, todos los pájaros acuáticos se concentran en las orillas.

    Los habitantes del Pantanal dedican su actividad a la ganadería, los suelos aluviales son excelentes para pasto, el estilo de vida allí no ha cambiado en exceso desde el siglo XVII. Los pantaneiros, vaqueros del Pantanal son los que cuidan de las cerca de 6 millones de cabezas. El ganado convive pacíficamente con la fauna de la región. Otra actividad también practicada como medio de supervivencia es la pesca. Un paraíso que debemos de cuidar entre todos, por lo que la apuesta debe de ser siempre responsable apoyada sobre un turismo sostenible, que a largo plazo beneficie a todos, ya que afortunadamente hoy contamos con un paraíso de la naturaleza, y queremos seguir contando en un futuro con esta maravilla de la naturaleza, y que los visitantes puedan disfrutar del ecoturismo y de los safaris fotográficos.

  • Las Pampas

    La región gaucha de Brasil

    Se trata de un vocablo quechua, hibridado con el plural castellano que los españoles dieron a los indígenas que poblaban La Pampa. En quechua, el término pampa (o bamba) significa llanura, en especial llanura entre montañas. De esta forma los españoles que bajaron en el siglo XVI desde la región andina llamaron así a las grandes llanuras sin forestas importantes que existen en el centro del Cono Sur (por metonimia, así también llamaron a los aborígenes que en ellas habitaban, los pampas).

    Es el ecosistema brasileño con menor superficie comparado con el resto de biomas. Se sitúan en el extremo su del Brasil, su territorio se circunscribe al estado de Rio Grande do Sul y ocupa un 63 % del territorio de este Estado, estos bonitos pastizales limitan al norte con bosques de araucaria y cañones.

    Las Pampas de Argentina, Uruguay y Brasil, representan una de las regiones de pastizales templados más grandes del mundo. La biodiversidad de estos pastizales es conspicua, e incluye, entre otros, al venado de las pampas. Habitan también aquí más de 300 especies de aves, de las cuales al menos unas 60 son consideradas endémicas. Entre las plantas sobresalen los pastos o gramíneas, con centenares de especies nativas pertenecientes a géneros altamente diversos como Stipa, Piptochaetium o Paspalum.

    Poseen suelos fértiles, y a partir de la colonización europea se convirtieron progresivamente en la principal área de producción agropecuaria de Sudamérica, a punto tal que ya para comienzos del siglo XX las pampas eran consideradas una de las fuentes claves de la producción mundial de alimentos. El desarrollo de la actividad agropecuaria trajo aparejado una transformación del paisaje que llevó a la pérdida de parte de sus pastizales, al menos en su forma original.

    Los habitantes de Las Pampas brasileñas han adquirido costumbres influenciadas por sus vecinos de la región del río de la Plata, especialmente de Argentina y Uruguay, son varios los ejemplos: el hábito del chimarrão (hierba mate tomada en calabazas, con bomba, una especie de caña de plata), el uso de la bombacha (traje típico, con pantalón ancho para montar a caballo), la preparación del churrasco en brasas (el churrasco gaucho se prepara con piezas enteras - picanha, costela, cupim, etc.- que pasan horas asándose sobre las brasas en el suelo) y la incorporación al lenguaje del "che" y otras expresiones castellanas.

    Por algunas construcciones se observa la huella dejada por los ingleses, que se establecieron en esta región, casas y jardines bien cuidados de ciudades como Rio Grande, Dom Pedrito, São Gabriel, Rosario do Sul y Bagé. Y también de los portugueses, en especial en Rio Pardo, caserones y construcciones influenciados por la arquitectura portuguesa.

    Aunque sea una región de campos, las pampas también tienen lugares de cavernas y grutas, como la Pedra do Segredo, en Caçapava do Sul, y zonas arqueológicas, como la de la ciudad de Mata, donde hay ejemplares de árboles petrificados de hace miles de años.

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