

En mercados competitivos las empresas se plantean fórmulas de incentivos para lograr sus objetivos, dirigidos esencialmente a sus propios empleados y/o a sus clientes.
La fórmula clásica se limita a simples incentivos económicos por incrementos de ventas o productividades, en el caso de los propios empleados mayores comisiones y en el de los clientes se traducen en descuentos. Esta es la fórmula más tradicional que sigue empleándose, aunque la experiencia ha demostrado que en muchos casos no es la fórmula más motivadora, además su efecto fácilmente se olvida al poco tiempo de conseguirlo.
Otras veces la incentivación económica se sustituye por un regalo, pero creemos que la elección del regalo tiene su dificultad, ya que no siempre se acierta con las preferencias y gustos del incentivado, inclusive en muchos casos se ha conseguido el efecto contrario.
Probablemente y por experiencia se ha demostrado que el viaje es la mejor opción como incentivo diferenciador, además es la fórmula cada vez más solicitada por numerosas empresas, por varios motivos y a su vez por cumplir varios objetivos en el propio viaje:
Se debe de informar periódicamente de la marcha de la campaña y del cómputo de los resultados, así los participantes estarán perfectamente informados de la evolución de la campaña y de su situación para conseguir los objetivos propuestos.
Se considera muy favorable en la consecución de estos objetivos que el viaje lo haga también al cónyuge o pareja del participante en la campaña, de esta forma se puede conseguir que el acompañante motive también a su pareja para conseguir los objetivos.
La planificación minuciosa y organización del viaje serán por consiguiente claves para conseguir que el viaje de incentivo sea un éxito.
El viaje de incentivos no es un viaje cualquiera, y en ningún caso debe de tener un tratamiento como cualquier otro grupo, ya que es completamente diferente.
Se deben de cuidar todos los detalles ya que en cualquier caso repercutirá en la imagen de la empresa, siendo esto esencial.
La personalización será también clave ya que influirá directamente en el éxito del viaje, y nuevamente en la buena imagen de la empresa, algo fundamental.
Se recomienda en cualquier caso un especialista del destino, será quién mejor pueda ofrecer opciones y posibilidades del producto que comercializa y conoce.
¿Por qué un viaje de incentivos a Brasil?
Brasil es un país con un potencial turístico enorme, pero en muchos aspectos desconocidos, que ofrece muchas y diferentes opciones originales y únicas, nada o muy poco explotadas, y en consecuencia sorprendentes, ideales para un viaje de incentivos. Brasil es el país ecoturístico por excelencia, la naturaleza está presente en cualquier itinerario que se precie.
•Sus instalaciones de alojamiento son variadas: hoteles de ciudad con buen nivel, hoteles de naturaleza únicos, lodges de la selva, alojamientos no convencionales con encanto y personalidad propia…
•Por lo general un servicio excelente.
•Gastronomía variada y exquisita.
•Elementos diferenciadores originales y únicos comparados con otros destinos.
•Precios competitivos.