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Misiones Jesuitas Guaraníes / Ruinas San Miguel

Inscritas en la Lista de Patrimonios de la Humanidad en el año 1985. Situadas en el Estado de Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil. De entre las órdenes religiosas que contribuyeron a la evangelización en América del Sur, destaca la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola, en 1540. España y Portugal engendraron el proyecto misionero, involucrando a las órdenes religiosas en la tarea de llevar a cabo el desarrollo integrador de las comunidades indígenas. En el siglo XVI, surgieron conflictos entre los colonizadores lusitanos y las misiones jesuitas instaladas entre los ríos Paraná y Uruguay. Muchas veces violentos, estos enfrentamientos determinaron el traslado de las misiones a la región del Tape, en la margen izquierda del río Uruguay, en el actual estado de Rio Grande do Sul, donde se asentaron durante los años siguientes al final del siglo XVII.

Misiones Jesuitas Guaraníes / Ruinas San Miguel

El "Estado Teocrático de los Jesuitas", formado por treinta pueblos, por concesión del reino español, se regía de acuerdo a sus propias reglas de justicia, administración y relaciones con las naciones vecinas. Los enclaves, hoy siete de ellos situados en Brasil, ocho en Paraguay y quince en Argentina, disponían, por aquella época, de un sistema autónomo de organización territorial y rígidas normas disciplinarias para sus lineales planos urbanísticos. Las obras de arquitectura alcanzaron la época dorada de su desarrollo de 1735 a 1750, cuando España y Portugal definieron los nuevos límites territoriales de sus colonias en el Tratado de Madrid (1750). A partir de ese momento, el proyecto misionero entró en declive.

La plaza central rectangular de la Misión albergaba a la iglesia, el colegio de los curas y sus dependencias, en un lado, y en el lado opuesto, las viviendas de las familias indígenas. Las casas dispuestas en línea, tenían amplias balconadas. Las estructuras de las edificaciones estaban compuestas principalmente de piedra y madera, que no han resistido el paso del tiempo y a los incendios. Gran parte del patrimonio arquitectónico misionero se perdió, quedando, hoy, inestimables lugares arqueológicos, constituidos por cimientos y macizos de piedra gres, así como un riquísimo acervo de objetos y utensilios.

Las ruinas de la iglesia principal de São Miguel son el principal símbolo brasileño de la civilización misionera. Este monumento, obra del arquitecto y hermano jesuita João Batista Primoli, constituye una expresión de la arquitectura barroca misionera inspirada en los cánones renacentistas establecidos por Vignola para la iglesia de Gesú, en Roma. Es el mayor conjunto de arquitectura religiosa de los reductos jesuíticos, constituido aún hoy, por restos de muros, tapias, arcadas, fachada y campanario. Junto al lugar se sitúa el Museo de las Misiones, obra del arquitecto Lucio Costa, concebido plásticamente a partir de las casas de los indios misioneros, y en el que se exponen objetos de arte y de arquitectura.

Las riquezas históricas de aquella época están  esparcidas entre municipios como São Miguel das Missões, Santo Ângelo, Ijuí, Caibaté, Guarani das Missões, São Luiz Gonzaga, Santo Antônio das Missões, Augusto Pestana y Santa Rosa...

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