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Santuario del Buen Jesús de Motosinhos

Inscrito en la Lista de Patrimonios de la Humanidad en el año 1985.  Se localiza en el Monte Maranaho, en los límites de la zona urbana de la ciudad de Congonhas, en el Estado de Minas Gerais. Al igual que otras ciudades de este Estado, Congonhas surgió a partir del descubrimiento de oro en la región, en el siglo XVIII. El Santuario se construyó por la promesa que realizó Feliciano Mendes, después de salir satisfactoriamente de una enfermedad, este portugués fue uno de los buscadores de oro que llegaron a esta región. Comenzó a ser construido en 1757, en la entonces Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de las Congonhas (congonhas = arbustos del mate), inspirado en los santuarios del Buen Jesús de Matosinhos, en las inmediaciones de la ciudad de Oporto, y del Buen Jesús de Braga, en Portugal, se tardó más de 60 años terminar el conjunto arquitectónico, contando con la participación de los más notables artistas y artífices de la región del oro que hicieron contribuciones diversas, y que finalmente  lo convirtió en uno de los más extraordinarios monumentos brasileños.

Entre los artistas que participaron destacamos al famoso arquitecto Cerqueira que fue quien le proporcionó al templo las soluciones innovadoras que crearon escuela en la región: nave única, sin disponer de pasillos laterales y torres salientes a los lados de la nave. La vivaz ornamentación rococó de sus espacios interiores, que comprende las tallas de los retablos, imágenes, objetos religiosos y las pinturas de los revestimientos de la nave, capilla central y paneles laterales, hace de la iglesia del Buen Jesús de Matosinhos una de las más completa e interesantes de este estilo a nivel mundial.

Santuario del Buen Jesus Montesinhos

Las estatuas de los doce Profetas del Antiguo Testamento, talladas en piedra "sabão" y distribuidas simétricamente por los soportes del pórtico, fueron realizadas por Antonio Francisco Antonio Lisboa, el Aleijadinho. El conjunto es una de las últimas obras del más notable artista mineiro y uno de los más importantes de Brasil, que compone un conjunto escultórico de admirable efecto escénico. Aleijadinho es también el autor de las imágenes de los Pasos de la Pasión, que integran las estaciones del Vía Crucis, dispuestas en las seis pequeñas capillas que se suceden a lo largo de la cuesta del Cerro de Maranhão marcando los límites del atrio de la iglesia. El artista fue ayudado por sus oficiales y aprendices en la producción del conjunto de 66 figuras, reservando a sus cuidados las imágenes más expresivas.

El conjunto arquitectónico/escultural es uno de los más completos grupos de profetas del mundo, representando, sin duda, una de las obras del rococó mundial, del genio creativo y de la perseverancia de Francisco Antonio Lisboa, Aleijandinho, que contra todas las limitaciones impuestas por su enfermedad, al final de su vida, dejó una obra impresionante.

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